jueves, 10 de abril de 2014

NINGUNA FRONTERA VALE MÁS QUE UNA VIDA HUMANA....

CEAR, Comisión Española de Ayuda al Refugiado, pide nuestra ayuda para cortar con la brutalidad en el control de fronteras.



Muchas personas llegan cada día a las fronteras de Ceuta y Melilla. La mayoría de ellas han tenido que elegir entre un ataúd y una maleta. Y tras meses de odisea en la que han invertido todo lo que tenían, los más afortunados consiguen llegar a una frontera hostil y fortificada. Sus sueños se estrellan contra una barrera prácticamente infranqueable, pero su desesperación les empuja a escalar una valla de seis metros coronada por concertinas, un alambre de cuchillas que causa graves lesiones, e incluso la muerte. 

Tampoco encuentran mejor suerte quienes intentan pasar a nado, como pudimos ver el pasado 6 de febrero en Ceuta. Porque mientras los migrantes se saltan la valla, las autoridades se saltan la ley. Ésa es la realidad en la frontera: cuchillas que cortan la piel de quienes ascienden por las alambradas, materiales antidisturbios empleados contra nadadores exhaustos, devoluciones ilegales, las llamadas “en caliente”, que vulneran la Convención de Ginebra y la normativa europea y española de Extranjeria y Asilo.
En CEAR no pararemos hasta conseguir que se corte con toda esa brutalidad. Y para conseguirlo, necesitamos tu ayuda.



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